Será necesario
que hagas preparativos antes de que te llegue la hora de la muerte. Hay muchos aspectos que considerar, pero no abundaré en
muchos detalles. En breve, entonces, esto es lo que deberías hacer a medida que se acerque la hora de la muerte.
Piensa para ti
mismo una y otra vez: “Que la muerte llegue más temprano o más tarde, en última instancia no hay otra alternativa sino
abandonar este cuerpo y todas mis posesiones. Así es como es para el mundo como un todo.” Siguiendo esta línea de pensamiento,
corta completamente con los lazos del deseo y el apego. Confiesa todos los actos perjudiciales que hayas cometido en esta
vida y en todas tus otras vidas, así como cualquier violación o ruptura de votos en que puedas haber incurrido, deliberadamente
o de un modo involuntario, y promete repetidamente jamás actuar de esa forma en el futuro.
No te sientas nervioso
o temeroso acerca de la muerte. Trata más bien de elevar tu ánimo y cultiva un claro sentido de alegría, trayendo a la mente
todas las cosas positivas y virtuosas que has hecho en el pasado. Sin sentir ningún asomo de orgullo o arrogancia, celebra
tus logros una y otra vez. Dedica todos tus méritos y haz repetidas plegarias de aspiración, de modo que en todas tus vidas
futuras puedas ser capaz de llevar al corazón el camino completo del vehículo supremo, con la orientación de un amigo espiritual
virtuoso, y con cualidades tales como fe, diligencia, sabiduría y rectitud – en otras palabras, todas las circunstancias
más perfectas, tanto internas como internas. Reza también para que nunca caigas bajo la influencia de compañías perversas
o emociones destructivas.
Los textos del
Vinaya explican que una de las causas principales para asumir una forma suprema de renacimiento, como una que conduzca a una
vida disciplinada en presencia del Buda, por ejemplo, es hacer plegarias y aspiraciones al momento de la muerte. Por eso se
dice que ‘todo lo que sea lo más cercano y todo lo que sea más familiar’ tendrá un enorme poder.[1]
A cualquier aspiración
que formules debes darle un ímpetu adicional haciendo compromisos específicos tales como éste: “¡En todas mis vidas,
haré todo lo que pueda para entrenarme en el camino de la vacuidad con compasión como su propia esencia!” Para apreciar
la importancia de esto, considera cuánto más efectivo es decirte a ti mismo con fuerza: “¡Despertaré temprano por la
mañana! que simplemente formular la aspiración: “Que pueda despertarme temprano”.
A fin de lograr
más fácilmente todas las plegarias que hayas hecho o intenciones que te hayas formado, es profundamente beneficioso confiar
en una personificación de poder espiritual. Por tanto, trae a la mente a aquel por quien sientas la más grande devoción, o
hacia quien sientas la conexión más profunda a través de tu práctica, ya sea el gran y glorioso maestro de Oddiyana, Guru
Rinpoche, o el Noble Avalokiteshvara, el Señor del Mundo y, con la confianza convencida de que él o ella es la personificación
de todas las fuentes preciosas de refugio, reza concentradamente para el logro de tus aspiraciones.
En el momento propiamente
dicho de la muerte será difícil reunir la suficiente fuerza mental como para meditar sobre algo nuevo o desconocido, por lo
cual debes escoger una meditación apropiada de antemano y adiestrarte hasta que estés familiarizado con ella. Entonces, cuando
mueras, deberías dedicar tus pensamientos a la meditación tanto como esté a tu alcance, ya sea recordando al Buda, concentrándoe
en el sentimiento de compasión, cultivando la perspectiva de shunyata, o recordando el Dharma o la Sangha. A fin de que esto ocurra exitosamente, también es importante
que te adiestres de antemano pensando: “De ahora en adelante, mientras atravieso esta coyuntura crítica del instante
de la muerte, no permitiré que ningunos pensamientos negativos entren en mi mente”.
Los santos del
pasado tenían este dicho: “Ua sola acción virtuosa de un solo día realizada con claridad mental es mejor que muchas
actividades virtuosas hechas con una mente embotada y nublada”. De acuerdo a esto, si practicas todo esto habiendo hecho
primero todos los esfuerzos por desarrollar un sentido de inspiración y júbilo, será mucho más efectivo.
Aun cuando es difícil
para aquellos que son como yo beneficiar a otros, recitaré los versos de refugio y rezaré para que en todas tus vidas futuras
puedas seguir las enseñanzas del Mahayana.
Escrito por
aquel que llaman el Intrépido (Jikmé).
| Traducido por Adam. Dedicado a la memoria
de Ian Maxwell.
[1] En otras palabras, los pensamientos que tenemos en los
instantes más cercanos a la muerte y aquellos con los que nos hemos familiarizado más en la vida tendrán la más grande influencia
a la hora de determinar nuestro renacimiento.